Imaginen un actor que nace en la conflictiva frontera estadounidense del siglo XIX y, dos siglos después, despliega una red operativa en más de 190 países. Esta no es la historia de una corporación multinacional, sino la de una institución religiosa: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (SUD). Su trayectoria nos ofrece un caso de estudio fascinante sobre cómo un actor no estatal logra construir una arquitectura global, transformándose de una comunidad sectaria perseguida en un interlocutor reconocido en el escenario internacional. 

En este post podemos afirmar que analizar la evolución de su estructura internacional no es solo un ejercicio histórico, sino más bien, es desentrañar una estrategia metódica de expansión e influencia que cualquier estudioso de las Relaciones Internacionales encontraría reveladora.


1. Génesis y Éxodo (1830-1847): Una Teocracia en la Periferia Estadounidense 



La Iglesia SUD emergió en un contexto de expansión territorial y fervor religioso en los Estados Unidos. Su fundación hecha por José Smith en 1830 estableció no solo una nueva fe, sino una estructura comunal teocrática que se enfrentó repetidamente al orden establecido. Su estrategia inicial fue de migración interna, de Nueva York a Ohio, Misuri e Illinois, en busca de autonomía. Como apunta Givens (2015), el mormonismo primitivo fue una religión "profundamente estadounidense" cuyas narrativas estaban entrelazadas con el destino del continente (p. 42). Esta fase culminó con un éxodo forzoso, un acto de supervivencia que, sin saberlo, sentó las bases para una futura expansión trasnacional.


2. El Estado en Desierto (1847-1945): Aislacionismo y Consolidación



Bajo el liderazgo de Brigham Young, el establecimiento en el territorio de Utah representó la creación de un cuasi-Estado. Durante décadas, la Iglesia funcionó como una entidad aislacionista, centrada en construir una sociedad autosuficiente y protegerse de la interferencia del gobierno federal estadounidense. Este período fue crucial para la consolidación de una estructura de poder centralizada y piramidal, encabezada por la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles. Aunque la estrategia era de retraimiento, esta sólida estructura administrativa, como señala Mauss (1994), se convertiría en el andamiaje esencial para su posterior gestión global, una vez que Utah se integró plenamente como estado de la unión.


3. La Infraestructura del Proselitismo (1945-1989): La Semilla de la Globalización



La posguerra marcó el giro decisivo hacia la internacionalización. La estrategia se basó en dos pilares operativos:


  • El Ejército Misionero: Se sistematizó el envío mundial de jóvenes misioneros voluntarios, una fuerza descentralizada de proselitismo y construcción de comunidades locales.

  • La Diplomacia de los Templos: La construcción de templos (edificios sagrados distintivos) en Europa, América Latina y Oceanía sirvió como un acto simbólico de establecimiento permanente y legitimidad.


Sin embargo, esta era fue de una "internacionalización incompleta". Mientras la membresía se globalizaba, el liderazgo supremo y la cultura institucional permanecían firmemente anclados en Estados Unidos. Era una expansión de presencia, pero aún no una verdadera globalización de su estructura de gobernanza.


4. La Era del Soft Power Global (1989-Actualidad): Estandarización y Diplomacia



Con el fin de la Guerra Fría y la aceleración de la globalización, la Iglesia SUD ejecutó una transformación estratégica deliberada. Bajo líderes como Gordon B. Hinckley, se reinventó como un actor global coherente. Bajo las siguientes tácticas: 


  • La "Correlación": La iglesia implementa una estandarización global de materiales, enseñanzas y administración para garantizar un mensaje unificado y controlado desde Salt Lake City, neutralizando desviaciones culturales. 

  • Humanitarismo como Marca: La potenciación de LDS Charities y otras iniciativas de servicio han posicionado a la Iglesia SUD como un actor humanitario confiable, mostrando simpatía y acceso a gobiernos. (clic aquí para escuchar el podcast) 

  • Oficinas de Asuntos Públicos: El establecimiento formal de estas oficinas en capitales clave busca "mejorar las relaciones con los gobiernos y promover la libertad religiosa" (Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 2022), una práctica de diplomacia pública al más puro estilo.


Hoy, la Iglesia SUD es un híbrido único: una organización religiosa con una estructura de toma de decisiones ultra centralizada, un significativo poder económico y una capacidad de movilización social que rivaliza con la de muchos actores estatales. Su influencia se ejerce en múltiples niveles: cultural, humanitario y, crecientemente, diplomático.


Conclusión: Un Camino Estratégico hacia la Influencia Global



La evolución estructural de la Iglesia SUD desde su origen expansionista hasta su actual estatus de actor global es un revelador ejemplo de adaptación estratégica en las relaciones internacionales. Demuestra cómo una institución puede transitar del aislamiento a la influencia global mediante la combinación de una férrea disciplina interna, el despliegue de un ejército de voluntarios y la astuta utilización de herramientas del soft power y diplomacia pública. Su caso subraya que el mapa del poder en el siglo XXI está cada vez más habitado por actores que, sin ser estados, poseen la capacidad de proyectar influencia y organizar lealtades a escala planetaria.


Referencias:

Givens, T. L. (2015). The Oxford Handbook of Mormonism. Oxford University Press.


Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. (2022). Asuntos públicos: El propósito de la Iglesia. https://www.churchofjesuschrist.org/study/manual/general-handbook/21-church-affairs-and-community-relations?lang=spa


Mauss, A. L. (1994). The Angel and the Beehive: The Mormon Struggle with Assimilation. University of Illinois Press.